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Alucina la vecina. La Dirección General de Tráfico ha propuesto a los jóvenes motoristas el uso de un “casco portador de paz” (sic), preparado por los monjes budistas del Garraf. El nuevo director de la DGT, Pere Navarro, ha asegurado que “la filosofía oriental ayuda para el manejo de la moto”. El casco lleva los colores rojo y azafrán, símbolo de la religión budista, y va acompañado de un mantra o símbolo “portador de paz”.     De modo que, a la vez que intentan retirar cualquier símbolo cristiano, introducen la simbología budista de manera oficial y sumamente ridícula. ¡Como si no tuviéramos ya nuestro San Cristóbal! Ellos lo llaman laicismo, pero el verdadero nombre de la enfermedad de estos políticos es cristofobia. Que no nos la peguen, por favor.